MALTRATO INFANTIL Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR:  UN PROBLEMA DE TODOS


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1.      Introducción

Al abordar el maltrato infantil nos vemos enfrentados a una serie de problemas. Por un lado, existe un desconocimiento de la verdadera magnitud del fenómeno debido a que no se cuenta con datos y que el tema, en muchos casos se remite a los espacios más íntimos de la convivencia familiar. Por otro, las tradiciones culturales e históricas repercuten en la forma con que cada sociedad afronta el problema. Por último, existen diversas opiniones en cuanto a su definición y clasificación, así como también a las consecuencias que el maltrato infantil pueda tener y su consecuente manejo terapéutico.

Estas son consideraciones que deben tenerse en cuenta para poder realizar un análisis integral sobre dicha problemática.

El artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que los países “tomarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas adecuadas para proteger al niño de toda forma de violencia física o mental, de traumatismos o de maltratos, de descuidos o tratamiento negligente, de maltrato o de explotación, en especial del abuso sexual, mientras se encuentre al cuidado de sus padres, del guardián legal o de cualquier otra persona que esté al cuidado del niño”.

A pesar de esto, el maltrato infantil es un problema escondido en muchos países, tanto desarrollados como en desarrollo. “En la región de América Latina y el Caribe, no menos de 6 millones de niñas, niños y adolescentes son objeto de agresiones severas y 80 mil mueren cada año por la violencia que se desata al interior del núcleo familiar”[1]. Cualquier niño sin discriminación de edad, sexo o condición socioeconómica puede ser víctima de maltrato infantil en cualquiera de  sus formas.

2.      Factores de riesgo para que se produzca una situación de maltrato

El maltrato infantil es un problema multicausal, determinado por múltiples fuerzas que actúan en el individuo, en la familia, en la comunidad y en la cultura donde éste se desenvuelve, impidiendo o dificultando su desarrollo integral.

“Son muchas las razones que inducen a creer que el maltrato y descuido de menores se tornará todavía más común a medida que los países hacen la transición de economías  reglamentadas a economías de mercado más abiertas y con menos estructuras para el bienestar social. Debido a que el crecimiento urbano recarga los servicios médicos y sociales; debido a que las mujeres ingresan al mercado de trabajo cada vez en mayor número; y debido a que por diversas causas más familias se ven desplazadas de sus hogares y de su entorno cultural”[2]

Es importante, poder identificar cuales son las “condiciones adversas” en las que se producen este tipo de situaciones, de forma tal de lograr una correcta detección del problema. Para ello, hemos clasificado los factores de riesgo que pueden desembocar en un caso de maltrato en tres grandes grupos:

  • Factores individuales

  • Factores familiares

  • Factores socioculturales y ambientales

a.        Factores individuales

Algunas características individuales de los propios niños y niñas pueden ser causantes de situaciones de maltrato infantil, como por ejemplo:

  • Embarazo no deseado

  • Niños prematuros

  • Niños con impedimentos físicos o psíquicos

  • Niños hiperactivos

También se pueden identificar, como factores de riesgo, características individuales de los padres, como ha de ser su personalidad, la experiencia o inexperiencia de estos en la crianza de niños, entre otros.

b.        Factores familiares

Frente a situaciones de desequilibrio en el grupo familiar, muchas veces la primera víctima suele ser el niño.

Los factores de riesgo para que se produzca una situación de maltrato dentro de una familia están referidos tanto a la estructura de la misma como al funcionamiento y a la dinámica de esta.

En cuanto a las condicionantes de tipo estructural se encuentran: número de integrantes de la familia, familias monoparentales, padres adolescentes, entre otras.

Las malas relaciones  y comunicación, la carencia de vínculos afectivos y la violencia familiar, son factores de riesgo relacionados con el funcionamiento de la propia familia.

Por último, la inexistencia de límites o reglas familiares y la relación marital, pueden influir de manera negativa en la dinámica familiar, contribuyendo a que se produzca una situación de maltrato infantil.

c.        Factores socioculturales y ambientales

La cultura y las tradiciones de cada país también influyen en la concepción que se tenga sobre el maltrato infantil. Por ejemplo, las formas de crianza en distintas culturas nos demuestran que cosas que nosotros hacemos y nos parecen naturales, en otras sociedades están ausentes casi totalmente.

“Si el maltrato de los niños en nuestra sociedad, es parte de una cultura maltratante y una cultura maltratante está hecha  de rutinas y de prácticas cotidianas que son percibidas como naturales, únicamente cambiando desde la vida cotidiana esas prácticas, podremos prevenir y cambiar la situación de un niño”.[3]

Existen aún, en muchos países ideas tales como que los hijos pertenecen a los padres y que ellos pueden decidir sobre su destino. La dependencia del niño respecto del adulto en nuestra sociedad es también un factor de riesgo. Problemas tales como una situación de desequilibrio en la familia, repercuten directamente en el niño, quien suele ser una de las primeras víctimas.

Entre los problemas ambientales y socioeconómicos que pueden actuar como factores de riesgo para que se produzca una situación de maltrato se encuentran:

  • Situación laboral: desempleo, inestabilidad laboral, excesiva carga horaria, entre otras.

  • Vivienda: hacinamiento, viviendas compartidas con otras familias, malas condiciones de habitabilidad, etc.

  • Necesidades básicas insatisfechas, problemas de marginalidad, entre otras.

En primer lugar, es preciso señalar que los factores de riesgo anteriormente señalados dan cuenta parcialmente del conjunto de “condiciones adversas” en las que se pueden generar situaciones de maltrato infantil.

En segundo lugar, en la mayoría de los casos en que se producen situaciones de maltrato se conjugan más de uno de estos factores.

Por último, para poder analizar la problemática y planificar toda acción a seguir, es necesario asumir  su multicausalidad.

3.   La familia como microsistema del niño: ¿es la violencia doméstica un factor de riesgo para su desarrollo?

Como primer punto, es  importante establecer que cuando hablamos del  “microsistema” del niño, nos estamos refiriendo a las relaciones entre el niño y su medio ambiente inmediato: la familia. Con el correr de los años, ésta ha sufrido grandes transformaciones.  

“Se ha pasado de una familia extensa, viviendo dentro de un grupo social que desbordaba la familia, y donde los sujetos estaban en contacto con una pequeña comunidad dentro de la que mantenían lazos intensos, estrechos y continuos, a unidades familiares cada vez más reducidas y más aisladas, y donde el contacto con otros individuos está más regulado por factores externos que por las necesidades del individuo”.[4]

A pesar de estos cambios, los adultos continúan desempeñando un papel determinante en el desarrollo del niño ya que son, en gran medida, quienes estimulan y crean las condiciones para su desarrollo físico, intelectual y social.

Por esta razón, se debe prestar especial interés al conjunto de interacciones que se producen dentro del núcleo familiar para poder detectar aquellos factores que no estén contribuyendo al desarrollo armonioso del niño. Ahora bien, ¿cuáles son esos factores?

Según Garbarino, “el microsistema del niño se convierte en una fuente de riesgo para su desarrollo cuando es socialmente empobrecido. Es decir, el desarrollo del niño sufre siempre que el microsistema está limitado, ya sea porque hay muy pocos participantes o muy poca interacción recíproca, patrones de interacción psicológicamente destructivos, o alguna combinación de los tres”.[5]

Estos factores contribuyen a que se produzcan situaciones de violencia intrafamiliar, en donde el niño o niña se ve afectado.

Según definición de la Fundación PANIAMOR la violencia intrafamiliar es “cualquier acto u omisión llevado a cabo por miembros de la familia y cualquier condición resultante de estas acciones que priven a otros miembros de la familia de iguales derechos y libertades o que interfieran con su máximo desarrollo y libertad de elegir.

Es importante recordar que los padres que maltratan a sus hijos no siguen un patrón determinado. Sin embargo, existen ciertas características de los mismos que los hacen más vulnerables a tener conductas violentas con sus hijos.

A continuación se enumeran una serie de causales del maltrato infantil (clasificación no exhaustiva) al interior de las familias:

  • La negligencia: desprotección, descuido y/o abandono

  • Cambios en la estructura familiar: cuando se rompe el equilibrio del funcionamiento familiar se pueden dar casos de conductas violentas con los hijos.

  • Malos tratos como forma natural y habitual de relacionamiento. Barudy distingue cuatro situaciones en las que se generan situaciones de violencia intrafamiliar:

a.   Carencia de los padres  de cuidados maternales en su medio social y familiar durante su infancia

b.   Carencia de los padres de una figura parental.

c.   Carencias en la estructura familiar, alteraciones en la organización jerárquica de la familia.

d.   Carencia de intercambios entre la familia y su entorno.

Los casos de abuso en niños y niñas, son 15 veces más probable de ocurrir en familias en las que la violencia familiar está presente.[6]

La violencia intrafamiliar hacia el menor, traducida en términos de abuso, de maltratos, tanto emocionales como físicos o sexuales, es una de las fuentes de riesgo más importantes para el desarrollo integral de niños y niñas.

Es difícil estimar con precisión sus costos personales y sociales, pero éstos se ven reflejados a través de problemas psicológicos, adicciones, suicidios, presencia de enfermedades recurrentes, ausentismo laboral, dificultades en la escuela y la falta de satisfacción de las necesidades, principalmente las afectivas.

4.      Datos estadísticos

a.      Algunas consideraciones

A la hora de recolectar información que nos permita comparar y analizar datos estadísticos sobre la real dimensión del problema a escala mundial, nos vemos enfrentados a una serie de problemas.

En primer lugar, la metodología utilizada para recolectar y analizar los datos difiere de país en país.

En segundo lugar, la información no siempre proviene del mismo organismo. En algunos países es el propio Estado el encargado de registrar casos de   denuncias de maltrato infantil, mientras que en otros, dicha tarea se encuentra en manos de organizaciones no gubernamentales u organismos privados.

Por último, no todos los casos de maltratos son denunciados, muchas veces éstos son difíciles de detectar, ya que suelen tratarse de grupos que no mantienen contacto directo con servicios públicos o son escondidos en los espacios más íntimos de la convivencia familiar.

A pesar de esto, a través de datos recabados en algunos países a nivel mundial, se intentará dar un panorama global de la situación del maltrato infantil.

b.      Estados Unidos en cifras[7]

El Centro Nacional de abuso y negligencia para con la infancia de los Estados Unidos (NCANDS) estimó que, según datos recogidos de 50 estados y el distrito de Columbia, en 1996, 1077 niños y niñas murieron a causa de abuso o negligencia, de éstos, un 77% tenía tres años o menos de edad.

En 1996, se reportaron en los distintos servicios públicos de protección a la infancia de Estados Unidos, 3 millones de casos de abuso o maltrato infantil. El 36% de éstos fueron confirmados y el resto no pudo verificarse a causa de falta de información sobre el niño, la familia o el supuesto abusador.

De los casos confirmados, el 52% correspondía a actos de negligencia, el 24% a maltrato físico, el 12% a abuso sexual, el 6% correspondía a abusos emocionales y un 3% referían a casos de negligencia médica. El restante 14% refería a “otros” tipos de maltrato como abandono, amenazas e intoxicación con drogas, entre otros.

En cuanto a las edades de las víctimas, se encontró que más de la mitad eran menores de 8 años. El siguiente cuadro indica los distintos porcentajes de víctimas de maltrato según edad.

Edad de la víctima

% de víctimas de maltrato

Menos de 1 año

6,7%

Entre 1 y 4 años

25%

Entre 5 y 11 años

41,6%

Entre 12 y 18 años

24,9%

El 77% de los casos de abuso y maltrato fueron perpetrados por los padres de la víctima. Un adicional 11% correspondió a parientes del niño o niña maltratado y tan sólo un 2% correspondía a otras personas relacionadas con el cuidado de los menores. El 10% restante de los perpetradores fueron clasificados como no relacionados al cuidado de los infantes (extraños, miembros del mantenimiento de la casa, amigos, vecinos, entre otros).

En promedio, según datos entre 1976 – 1993, ha habido un crecimiento anual del 9% en las denuncias de situaciones de maltrato. Esto es atribuido principalmente a una mayor sensibilización y concientización de la población sobre el fenómeno. Sin embargo, continúa siendo mucho mayor el número de víctimas que los casos que llegan a ser realmente denunciados.

c.      Canadá en cifras

Los datos referentes  a Canadá son sobre la base de la información publicada por el teléfono de ayuda a la infancia: “Kids Help Phone”.[8]

Este servicio tiene como objetivo dar a niños, niñas y jóvenes toda la información que necesiten para poder tomar sus propias decisiones, así como también, brindar ayuda en  caso que sea necesario. Dicho servicio está disponible para toda Canadá las 24 horas del día, todos los días del año.

En 1999, la línea telefónica de ayuda a la infancia contestó llamados de casi 3 mil comunidades rurales y urbanas de todo Canadá.

El gráfico a continuación muestra los motivos más relevantes por los que niños llamaron.

El 14% de las llamadas, en 1999, correspondieron a consultas en las que el niño o niña se enfrentaba a conductas violentas o abusivas.

Si bien este dato es el único que hace referencia directamente a posibles situaciones de maltrato infantil o violencia intrafamiliar, los problemas de relacionamiento, de abuso de drogas, suicidios, entre otros, podrían ser alertas de que se está produciendo un caso de maltrato infantil.

Más de la mitad de las llamadas (54%) realizadas en 1999, correspondieron a jóvenes entre 15 y 19 años. Un 35% tenía entre 10 y 14 años, y un 10% más de 20 años. El restante 2% correspondió a niños menores de 9 años.

d.      Uruguay en cifras

Como indicador de la situación a la que se enfrenta Uruguay con relación al maltrato infantil y la violencia intrafamiliar, se utilizaron datos proporcionados por el "Servicio Telefónico de Apoyo a la Infancia ante situaciones de Maltrato: LÍNEA AZUL”, que funciona en el local de la Sub Dirección Técnica y de la División Estudio y Derivación del INAME.

Dicho servicio tiene como objetivo general el “brindar un servicio de atención telefónica de acceso gratuito con el fin de recepcionar, informar, orientar e intervenir rápidamente ante el conocimiento de situaciones de maltrato y amenaza o violación de los derechos de los niños y jóvenes.”

La “Línea Azul” recibe un promedio de 250 llamadas por día entre las 0 y 14 horas, de las cuales aproximadamente 7 corresponden a posibles casos de maltrato o abuso infantil.

Un 75% de las solicitudes de intervención recibidas desde enero de 1999 a junio de 2000, provinieron de Montevideo y un 25% del interior del país.

La información aquí presentada, no pretende ser representativa de la dimensión de la problemática en nuestro país, pero si es indicativa de la complejidad y magnitud de las situaciones de maltrato infantil.

Según datos de enero de 1999 a junio de 2000, el porcentaje mayor de solicitudes de intervenciones recibidas corresponde a casos por negligencia (38%). Lo siguen, en orden de importancia, el maltrato físico, los niños en situación de calle y maltratos de tipo psicológico (33%, 11% y 7% respectivamente).

En cuanto a la distribución por sexo, un 44% de las personas maltratadas son niñas, y un 55% son menores del sexo masculino.

El 45% de los niños y niñas maltratados tienen entre 6 y 12 años y un 20% es mayor de 12. Por otra parte, casi dos de  cada diez niños y niñas (18%) en situación de maltrato tienen entre 3 y 5 años y un 8% es menor de 3. El 9% restante corresponden a casos en los que no se especifica la edad.

Una vez realizada la intervención se constató en el 19% de los casos algún tipo de maltrato. El 54% no pudo convalidarse, pero si se encontraron indicios que indicaban posibles situaciones de maltrato. Por último, casi tres de cada diez intervenciones (27%) no fueron convalidadas, por considerarse que no significaban situaciones de riesgo para el niño o niña. 

Muchas veces el servicio es usado por parte de la sociedad uruguaya para “otros fines” además del de dar “conocimiento de situaciones de maltrato y amenaza o violación de los derechos de los niños y jóvenes”.

Es por  ello que se debe educar a la población para que ésta logre conocer con detalle los beneficios que el servicio ofrece y utilizarlo de la forma más eficaz y eficiente posible.

Otros datos

En Brasil, 58% de los menores de 19 años viven en la pobreza. De éstos, 20% están abandonados y viven en la calle. [9]

En Ciudad de México los niños de la calle oscilan entre 500.000 y un millón. En Santo Domingo, República Dominicana, dos estudios mostraron tasas de maltrato de 58% y 33%, respectivamente, mientras otro reveló que toda una población de niños impedidos estaba sometida a algún tipo de maltrato.[10]

En Guatemala, de un total de 698 casos de maltrato registrados en los hospitales generales (San Juan de Dios, Rooselvet e IGGSS) entre 1990 y 1995, el 47% correspondió a maltratos físicos, un 36% a abandono y un restante 17% a casos de abuso sexual. Estos registros no son representativos de la problemática en el país, pero si son indicativos de la gravedad de la situación. [11]

5. El papel que juegan los medios de comunicación frente a la problemática del Maltrato Infantil

Los medios de comunicación masivos tienen un rol fundamental como formadores de opiniones. “Son una de las instituciones que proporcionan definiciones “oficiales” de la realidad, conjuntamente con el sistema educativo y los estratos más elevados del sistema legal”.[12]

El acceso a la información es un derecho esencial de todo individuo, y como tal se debe lograr una representación plural y democrática de las distintas temáticas sociales que involucran a nuestro país y  al mundo.

Lamentablemente, en muchas ocasiones los medios realizan el abordaje periodístico desde una óptica sensacionalista, y en otros casos el tema no es tratado en forma completa. Estos son algunos de los problemas que ponen en riesgo la construcción democrática y plural de la información, contribuyendo a que la sociedad civil se  forme una visión sesgada del tema.

En relación con la infancia, saber cuánto y cómo se aborda el tema parece ser un elemento fundamental para pensar estrategias que promuevan y difundan su realidad en forma integral.

Al referirnos específicamente al maltrato infantil, se identifican dos grandes problemas en la forma en que los medios de comunicación masivos abordan la temática:

  a.   El problema del maltrato infantil no es abordado en todas sus dimensiones

b.   El “modo” con que cada nota informa. Este aspecto refiere a los términos que se utilizan en la escritura periodística para referirse a casos de maltrato.

En base al primer punto, se encuentra que “…el maltrato común no es noticia y que aquellos casos en que la noticia se publica, el estilo utilizado es sensacionalista, parece ser que interesa más el amarillismo que la denuncia de la situación”.[13]

Son muy escasas las oportunidades en que los medios se han involucrado en tareas de prevención y de la difusión de información sobre las reales dimensiones del problema y sus posibles consecuencias.

Con respecto al segundo punto, parece existir una diferencia substancial en el modo con que cada nota informa dependiendo del universo al cual se refiera.

A modo de ejemplo, es interesante citar algunas de las interrogantes presentadas por José Laso en su estudio “Prensa y Maltrato Infantil”:

-          ¿Porqué se señala a unos con su nombre propio y a otros se los protege en el anonimato?

-          ¿Porqué se carga a los contextos físicos de estereotipos: suburbio: lugar de violencia, barrio residencial: espacio protegido y apacible?

-          ¿Porqué hay un tratamiento absolutamente diferenciado de los presuntos actores del hecho: “distinguido profesional”, “fiesta rosada” que hace presumible su inocencia, mientras los otros por el contexto y un “adjetivo” son condenados de antemano?

-          ¿Porqué de unos se sacan conclusiones generales y los otros aparecen como casos raros e insólitos?

  -          ¿Porqué se reduce el problema del maltrato a una sola de sus dimensiones, la dimensión policial y porqué se clasifican los hechos como únicamente delictivos y policiales?

Tanto la violencia intrafamiliar como el maltrato infantil son problemas comunitarios, y por tanto, todos tenemos la  obligación de asumir un protagonismo activo.

Las personas que trabajan en los distintos medios masivos de comunicación no escapan a esta realidad, forman parte de nuestra sociedad y se encuentran mediatizados con la estructura de la vida cotidiana.

Esto no significa en modo alguno justificar un tratamiento “sesgado” de la problemática, sino que las personas que trabajan en los distintos medios de comunicación deben ser conscientes de su propia realidad para poder afrontar los temas de la manera más objetiva posible. 

   


[1] Datos Unicef: Oficina Regional para América Latina y el Caribe

[2] Protocolo para el estudio de maltrato físico interpersonal de los niños. OPS/OMS

[3] Laso, José: “Prensa y Maltrato infantil”, pág. 7.

[4] Delval J: “Algunas reflexiones sobre los Derechos del Niño”, Infancia y Sociedad 27-28, pág28.

[5] “Los niños como protagonistas del proceso de abuso y abandono”, Revista Nosotros, pág. 11, noviembre 1996. 

[6] Stacy, W. y Shupe, A.: “The Family Secret”. Boston, MA. Beacon Press, 1983.

[7] Los datos correspondientes a EEUU fueron extraídos del “National Child Abuse and Neglect Data System Project (NCANDS). Child Abuse and Neglect Data – American Humane Association: www.Americanhuman.org/children/factsheets/data_abuse.htm

[8] http://kidshelp.sympatico.ca

[9] Novoa Sotta, Fernando; De la Barra Mac Donald, Flora y otros. Síndrome del niño maltratado. Revista Chilena de Pediatría., Santiago de Chile,vol.63,1992. Pág.1-12.

[10] Idem.

[11] De León, E: “El maltrato infantil en Guatemala. Una visión global de la  problemática.” Revista Tejiendo la Red, pág. 44, Octubre 1997.

[12] Barrios, Marta Milena: “Violencia y Paz en los discursos de la prensa: Un análisis desde la construcción social de la realidad”, Investigación y Desarrollo Nro. 11, pág. 43.

[13] Unicef. Violencia contra la mujer. Ausencia de una respuesta institucional. Guatemala. 1 Edición. 1992, pág.30. Citado por Monroy en: Maltrato y abuso sexual en niños y niñas.