CONFERENCIA DEL PROF. SERGIO MIGLIORATA

Buenas noches. La As. Soc. Emma Baraibar hizo una sistemática  presentación del espacio de la familia en tanto agente de socialización y en tanto espacio articulador de las políticas sociales de infancia y adolescencia, a mi no solo por estar al final, sino por el sector de la población en situación de alta vulnerabilidad sobre el que me corresponde explicitarme  uno permanentemente siente en estos espacios y en estos encuentros estar ubicado en el lugar muchas veces del propio tema, es decir en el lugar más incómodo, en el lugar más difícil, en el sentido de que, primero hay que ser honesto y partir de un encuadre en que se ubique adecuadamente el tema. El Uruguay entre los 10 y los 17 años tiene una población de 415.000, 420.000 niños y adolescentes y los llamados adolescentes infractores a la Ley Penal en este país no sobrepasan o sobrepasan escasamente  a los mil. Así que hagan ustedes el porcentual y llegaremos a la conclusión numérica y estadística del peso del tema, por lo menos desde el punto de vista estadístico numérico.

Por  supuesto que la sensación térmica por hablar en el paralelo de las informaciones meteorológicas, la sensación térmica del tema es muy otra, es decir, el peso y el significado de estos mil adolescentes es extremadamente superior con relación a su peso estadístico y a su peso demográfico y obviamente esto tiene que ver con la amenaza que instala con relación a los bienes jurídicos que están en cuestión.

Intentando el enganche con el planteo de carácter sistémico que hizo Emma y una vez enmarcado en términos de peso estadístico y reconociendo la predominancia por encima de la definición y de los marcos  de limitación del universo de los infractores, aceptemos que el tema está exhorbitadamente en el cotidiano, en los  medios de comunicación y a la hora de la distribución de los recursos. 

Los adolescentes infractores a la ley penal, es toda una definición, porque los infractores sobrepasan el número de los adolescentes infractores detectados y ubicados en el marco de un proceso judicial y sobre los cuales se expide la justicia especializada en relación a una medida socio-  educativa.  De esos últimos estamos hablando y no de los infractores en términos generales que atraviesan todas las clases sociales  y que obviamente sobrepasan largamente el número de los mil adolescentes a los que hice referencia. Por lo tanto restrictivamente vamos a hablar de aquellos que son calificados en tanto tal como resultado de la aplicación del debido proceso en el marco de la aplicación de las normas vigentes en el escenaio del derecho penal juvenil.

Si nos ubicamos en ese contexto pues entonces vamos a encontrarnos con un sub sector de los niños y los adolescentes donde toda la estructura a la que hizo referencia Emma no funciona.  Fracasó en forma sistemática.  Cuando uno se enfrenta a las historias de vida uno diría que en realidad fracasó no solo en forma sistemática sino en forma planificada, es decir uno podía tener la tentación de creer que en realidad hay un excelente diseño para provocar el resultado.

El triángulo familia, escuela, barrio - comunidad, fracasó la familia en términos flagrantes, en términos escandalosos, que fracasó la escuela lo  puede decir mejor que yo quien luego va a hacer los comentarios, no hay la menor duda que fracasó la escuela, esto lo sustentan todos los datos estadísticos de perfil, el promedio de permanencia de los adolescentes infractores en este país  en el sistema escolar es tres años, que fracasó el enclave comunitario no hay ninguna duda, porque entre otras cosas el enclave comunitario en los últimos diez años ha adquirido un nivel de homogeneidad tal en su integración desde el punto de vista socio cultural y económico que se ha convertido en uno de los principales impedimentos y por otro lado   potenciadores  del interés integración porque la polarización urbana en la que estamos insertos y que las coyunturas de hoy han enlentecido pero que hasta hace un año atrás era un crecimiento en un espiral extremadamente veloz, la polarización de la ubicación del entramado social en este país, lleva inevitablemente a que la integración democrática se vuelve quizás falaz por inalcanzable, porque a la vez  los adolescentes infractores a la  ley penal de este país son pobres y estas no son afirmaciones ideológicas, son afirmaciones de perfil.

Entonces si concluimos que realmente los sistemas de socialización en esa triangulación  familia, escuela y comunidad fracasan sistemáticamente  a lo que nos lleva es   ver qué pasa con estas familias, que es el tema de hoy.

Si alguien fracasaba en forma total y escandalosa era la familia y dije que iba a dejar de costado el tema de la responsabilidad porque si algo caracteriza a este sistema, el de atención a los adolescentes infractores es el gran eje de la responsabilidad.  Porque los escenarios que describió Emma todos están construidos desde la potenciación, desde la transferencia de recursos, desde la construcción de enclaves para posibilitar el desarrollo, me refiero obviamente a la política de base local centradas en familias, en comunidad, las políticas educativas.

El primer agente que convoca fuertemente a la responsabilidad  en relación a la conducta y al quiebre de la norma es este escenario en términos de macro sociedad.

El adolescente, el niño, porque actualmente atendemos niños de diez años, es convocado a su responsabilidad, es tratado como sujeto de derecho, nos felicitamos de ello, en el nuevo marco de la doctrina de protección integral y en ese marco es convocado a la responsabilidad y nos sentimos totalmente coincidentes con esa premisa.  Pero el punto es que en principio solo él porque los distintos interlocutores individuales y colectivos que no-solo entran en la hipótesis del fracaso sino que en demasiados casos entran  directamente en la hipótesis de la victimización de ese niño adolescente, tanto actores individuales como institucionales, no son convocados a responsabilidad.  Y ese es un problema central a la hora de definir el lugar de la familia. Es un tema que yo entiendo personalmente que está laudado en nuestra sociedad, pero laudado en términos normativos, no en la aplicación y en la gestión de las instituciones involucradas,  me refiero que cuando detectamos una omisión obviamente que esto está previsto en términos normativos y hay una responsabilidad al punto que está calificado como un delito por el Código Penal.  Sin embargo, en la práctica institucional es escasa o nula la aplicación de la medida en relación al adulto que ha omitido el cumplimiento de los deberes propios de la patria potestad  y por ahí seguramente se nos desliza el tema de la justificación combinado con el tema de la comprensión.  Porque por supuesto que para una familia del 40 semanas o una familia del barrio Lavalleja se vuelve extremadamente difícil volver visible en la práctica la vigencia del derecho a la educación, del derecho a la recreación, del derecho a la vivienda digna, del derecho a ser efectivamente querido con todo el contenido que el paradigma de la clase media les pone a esa afirmación de principios. El tema es que hay un sujeto de derechos en el cual esos derechos todos y cada uno y muchos más han sido vulnerados y en ese marco él ha vulnerado a partir de esa historia en cierto momento, ha cruzado el  ¿ de la ley penal?, ha vulnerado derechos, derechos muy caros, el derecho a la vida, el derecho a la propiedad, mató, violó,  saqueó sin duda alguna, y efectivamente se le aplicó el debido proceso y tuvo un abogado defensor y efectivamente se llegó a la conclusión fehacientemente probada de su responsabilidad. Pero prácticamente nunca, por lo menos con relación a estas víctimas se prueba y se llega a la conclusión debidamente probada  de la responsabilidad frente a la omisión, frente a la no potenciación, frente a la no vigencia de esos otros derechos que de no entender el proceso de violación sistemática de ellos, tampoco va a poder, primero a comprender y segundo a actuar, no justificar, pero sí actuar, intervenir, para reparar y por ende potenciar y construir como decía la Lic. Emma Baraibar, desde la positividad, desde lo que sí tienen, que difícilmente vamos a poder desarrollar una gestión que sea exitosa en el terreno de la intervención. Por eso este subsistema, el sistema de la protección judicial, el sistema que está construido sobre la responsabilidad, hay un eje de preocupación que quería compartir con ustedes y es que en realidad la convocatoria a la responsabilidad se percibe muy sesgada y claramente unívoca con relación a quien es responsable de la agresión, quien es responsable en calidad de victimario, muy pocas veces convocando a la responsabilidad en esa historia sistemáticamente planificada como decía antes de victimización. Tampoco se convoca a responsabilidad a los agentes no individuales, no parentales, y sí comunitarios, sí institucionales, escuela, políticas sociales de infancia y adolescencia a nivel local, a todos aquellos adultos institucionales que pudieron estar y no estuvieron, o que sí estuvieron y fueron extremadamente ineficientes, porque estuvieron, tuvieron o no tuvieron recursos, pero sí estuvieron y desarrollaron una práctica de intervención que en cada una de esas historias está pautada por páginas y páginas de contactos que no terminaron en otra cosa que acompañar el cumplimiento de una profecía, la profecía que se genera para algunos en ese Borro, en ese Cuarenta Semanas o Lavalleja, cuando además de ser pobre y además de ser niño, se es maltratado, o abandonado, o ambas cosas a la vez y se concurre a una escuela donde con enormes carencias hay un docente que está absolutamente sobrepasado porque institucionalmente se le pide el milagro de atender estudios de conducta, dificultades atencionales y hacerlo con casi nada entre las manos, y construyendo el milagro pedagógico pretendido cuando tiene cuarenta, treinta y ocho, cuarenta y dos jóvenes incapaces de avanzar si no es a través de un diálogo personalizado y con un proyecto educativo casi hecho a medida de cada uno. Tampoco ese sistema aparece en cuestión, tampoco esa propuesta de gestión aparece en el momento de que se convoca a las responsabilidades.   El que sí aparece es ese niño, que dañó, que lesionó, pero que en definitiva tiene una historia atrás de extrema victimización desde el punto de vista de cada uno de los actores sociales con los cuales se manejó y mantuvo diálogos. 

Cuando definimos un sistema para este subgrupo de niños y adolescentes, el trabajo y el lugar de la familia es absolutamente impostergable, necesitamos construir todos los puentes que se han roto, por la distancia afectiva, por la distancia social, por la distancia institucional, por el tiempo transcurrido y además derrotar el presupuesto del  punto del vista de partida, porque los actores institucionales presuponen a esta familia responsable, eso está en la mala conciencia de las instituciones que intervienen en este escenario, las familias se suponen genéricamente responsables, paradojalmente en un sistema que si tienen algo como característica esencial es el debido debate en un proceso de conflicto para llegar a la verdad e identificar responsabilidades individuales y hay un presupuesto de responsabilidad para todos. Por lo tanto la  recuperación del lugar de la familia es un larguísimo camino en este sistema, para el primer actor que normalmente está en la puerta de entrada, que son los Organismos policiales, para el Poder Judicial, la justicia especializada, para la fiscalía, para las defensorías y un poquito más tarde para aquellos que somos los ejecutores de la orden de intervención con pretensión educativa que es la que marca el magistrado judicial. El ejercicio de darle el lugar a la familia supone romper con este prejuicio, animarnos a encontrarnos con el verdadero rostro de ese interlocutor, de ese actor, de ese agente, y darle un lugar.  En estos cinco años hemos trabajado duro para que esto fuera así, desde cada uno de los servicios de internación en la gestión que pasa por un diagnóstico que involucra a la familia y pasa por un plan operativo para ese adolescente que denominamos proyecto de intervención y que incluye a la  familia con que nos encontramos pretendiendo llegar a la conclusión de la viabilidad del proceso de integración de esa familia a una propuesta de reinserción de ese adolescente. Y me consta a través de las lecturas de evaluación y de sistematización de la gestión de los actores privados que en convenio con los nosotros, desarrollan fuertemente las acciones de libertad asistida, que allí la familia es un interlocutor permanente, pero no nos hemos conformado con esto, hemos pretendido dar un lugar específico a la familia, incluso hasta de independencia en relación a la situación del adolescente. Así hemos creado un servicio de escuela de padres originalmente denominada así, que pretende que esa mujer básicamente mujer, madre, referente adulto, el único en la extrema mayoría de los casos referente permanente pueda tener un lugar de interlocución entre otros, entre sus pares, con sus iguales y con un equipo técnico, que le permita contestarse a la pregunta más crucial, qué pasó?, que me pasó? qué nos pasó?, porqué nosotros?, porqué él? Y,  en qué fallamos?

Cuál es el grado de responsabilidad que me toca como madre, que nos toca como núcleo? de socialización primaria o de esta historia que termina con una infracción a la Ley Penal. Ese espacio que intenta contestar esa pregunta y a partir de ella avanzar en también revisar vínculos, revisar articulaciones y definir propuestas para cada una de esas familias, que pasa muchas veces por las necesidades básicas, por como dotar al núcleo habitacional de un espacio adicional para que ese adolescente a su retorno pueda tener el derecho a la intimidad. Como dotar a ese núcleo familiar de una capacidad de contención  mínima porque hay un ingreso básico que permite empezar a pensar en el futuro, un futuro más allá de las siguientes veinticuatro horas. Cuando la justicia define una intervención sobre un infractor, en ese infractor se concreta y se expresa y se materializa el fracaso de todo el ejercicio y de todos los actores de socialización, porque ese adolescente en esa conducta de la cual asumimos la responsabilidad, él asume la responsabilidad, o por lo menos queda objetivada la responsabilidad a partir de ese momento queda concretado en él el drama de la ruptura y del fracaso del proceso de socialización. 

Por eso muchas veces y en términos peyorativos se habla tanto de la justicia juvenil como de los ejecutores que integran con ella en términos educativos la gestión de las medidas socio-educativas, se habla peyorativa de unidades de control social, yo creo que sí claramente lo somos porque en definitiva estamos en la búsqueda de trincheras  que le resta a la estructura social  para evitar que  ese núcleo y ese adolescente queden fuertemente excluidos  del derecho básico, yo no diría es el derecho a la vida, en realidad es el derecho a la vida por algunos adjetivos, a la vida autónoma, a la vida activa y eso significa básicamente el derecho a tener un proyecto propio en la sociedad. Cuando fracasa la familia, cuando fracasa la escuela y cuando fracasa la comunidad, una sociedad tiene el deber de crear estructuras que den cuenta de esos fracasos,  y que a partir de la identificación de una responsabilidad, empiecen desde ahí a construir. Y esto me parece que es absolutamente neurálgico, la mayoría de estos adolescentes terminan adquiriendo vigencia en ellos los derechos básicos de la Declaración de Derechos del Niño y del Adolescente porque fueron infractores. Terminan teniendo el derecho a la escuela, porque hirieron a la sociedad, terminan reencontrando a un enclave de familiares perdidos porque agredieron a la sociedad, terminan teniendo el derecho al trabajo porque agredieron a la sociedad, tuvieron la oportunidad de transitar por un proceso de adquisición de habilidades y destrezas porque la ejecución de la medida se hizo sobre lo que tenían y no sólo sobre lo que les faltaba, eso es lo novedoso de este nuevo enfoque de la protección integral, en primerísimo lugar reconocerles que son sujetos de derecho, y eso es un término  tan barrido de lo que quiere decir  tienen derecho a tener los mismos derechos de los adultos y por lo tanto tienen derecho a que se los juzgue en relación a su conducta y se los convoque a la responsabilidad y a partir de ese punto se reescriba una historia, escrita por ellos mismos, es capaz que es por primera vez, acá hay un triángulo que si no se transita no hay vigencia real de la doctrina de protección integral. Hay un momento de crisis que está vinculado a la responsabilización, hay momento de transferencia de recursos que es lo que posibilita redactar y concretar un proyecto alternativo a la historia anterior, que por supuesto la tiene que asumir y hay la necesaria creación de una oportunidad para que ese proyecto deje de ser un texto para pasar a ser una vida, esa trilogía de crisis, de oportunidad y recursos es lo que vuelve efectivo en cada historia individual esta doctrina de la protección integral,  desterrando a la de la situación irregular, desjudicializando a las situaciones de abandono, de tutelaje y de pobreza y concentrando la acción judicial en el terreno único que corresponde que es la convocatoria a la responsabilidad por la violación de las normas conductuales. Es uno en los miles en la recorrida de los años, tiene 10 años, fuma diez cigarrillos por  día y lo hace desde los 8 años, pero además consume mariguana, cocaína y consume frecuentemente cerveza, tiene escoliosis (sarna), tiene adenopatías, inflamación de ganglios como consecuencia del rascado e infectarse, tiene parásitos intestinales, su padre, su padrastro y su madre son los distintos escenarios familiares en los que ha transitado. Todos son alcohólicos, los hermanos también, el padre es maltratador, el padre tiene antecedentes penales, cohabitó hasta el momento y además tuvo colecho hasta los 5 años. A los 8 años se fue de la casa, pasó a vivir en la calle. Impresiona como triste, aparece tristeza de larga data, presenta ideas de muerte y expresa ganas de morir. En el momento en que se realiza este diagnóstico técnico, hace pocos días, llama la atención lo poco que le importa lo que le pueda pasar; tiene once años, abandonó la educación formal a mediados del año 2000, estaba en segundo año de la escuela del Hipódromo, debería estar en sexto, con suerte si se queda con nosotros en marzo del año que viene va a terminar segundo;  es hijo de una unión casual junto con otro hermano pero luego sus padres se separan, el padre tiene su familia por un lado y la madre tiene su familia por el otro.  El 11 de octubre del año 2000 en la Línea Azul se denunció que estaba viviendo con otros niños en una estación de nafta, viven en la calle, abandono, alto riesgo y un día fue internado porque se rompió una pierna porque se cayó de la azotea del IAVA. Los maltratos que se detectaron en ese momento fueron de tal magnitud que siempre requirieron denuncias y denuncias de vecinos, los chicos eran derivados a su madre, la madre los derivaba al padre, estaba en un hogar institucionalizado, regresaba con objetos varios de valor, ropa nueva, etc., etc, la madre fue convocada por los técnicos, nunca compareció.  En síntesis, en cuanto a lo afectivo se destaca en él una marcada tendencia a presentar accidentes que están directamente vinculados con una ansiedad de tipo depresivo que determina varias conductas.  Por accidentes entendemos no solo aquellas situaciones imprevistas sino también ciertas actitudes auto destructivas del chico.  En la actualidad el daño interno ya parece imposible de revertir, dicen los técnicos, es imprescindible que una institución lo aborde con capacidades de  contención y protección brindando un enfoque psico terapéutico adecuado. 

De lo contrario el pronóstico del chico es reservado, presenta características de suma fragilidad y tiene riesgo vital.  Tiene once años y es uruguayo.  Creo que es una buena pintura el fenómeno de los últimos meses, diez y once años, tres entraron junto con él, tres delitos de rapiña especialmente agravada por la pluriparticipación, uso de armas, hay una resolución judicial muy clara al respecto pero la historia de los responsables y la lista es muy larga.  Convocar a la responsabilidad si, a él si, pero porque él tiene derecho  a que lo convoquen a la responsabilidad porque es un ser humano  y los derechos de los niños en primer lugar son derechos  en tanto seres humanos, él tiene derecho a que lo reconozcan como ser capaz de asumir responsabilidades y a partir de eso es la única manera de educar, hacerse dueño de sus propias acciones, pero a él, a este en concreto no importa lo que le va a pasar, tiene demasiada indiferencia con respecto a  su propia vida, ni que hablar con respecto al derecho de propiedad de aquel que asaltó.

El lugar de la familia: prioritario absolutamente.  Alguien en algún momento porque esta historia tiene once años, alguien en algún momento, individuo, institución u organización o como le llamemos debió haber detectado, debió haber intervenido, debió haber prevenido.  Y no es un caso, son cientos al año por eso me preocupa y me preocupó siempre la situación de calle, porque es la expresión máxima del abandono y de la desconexión familiar.

 Podemos entender, nunca vamos a justificar y necesitamos un sistema que seriamente convoque a responsabilidad a los adultos, primero o juntos, pero a los adultos y no solamente a éstos, los que fueron prácticamente conducidos a devolver el conjunto de las agresiones de que fueron objeto.