Conferencia del Dr. Luciano Alvarez

Vale la pena especificar un poco el campo de  mi trabajo, desde siempre la esencia de mi investigación académica ha pasado por el hacer, por eso mi primer trabajo, mi tesis de doctorado tiene que ver con la poética, es interrogarme sobre el cómo las cosas se hacen desde distintas perspectivas, originalmente desde una perspectiva con énfasis semiótico y posteriormente orientado a la preocupación sobre los actores sociales,  la construcción de actores sociales en los relatos. Ese es mi campo de investigación, no soy un especialista en los temas de influencia de los medios, menos un especialista en familia, sino esencialmente alguien que analiza y observa los procesos de construcción de los relatos. En ese sentido, vale la pena establecer una primera mirada, en general nosotros hablamos de los medios y tendemos a imaginarlos en general como una especie de comité director de la conspiración malvada o de una entidad extremadamente poderosa que decide sobre que es lo que vamos a disfrutar, sufrir en nuestro tiempo libre. Voy a tratar de defender dos afirmaciones: l) los medios no constituyen en ningún sentido una unidad, sino un sistema de actores sociales, 2) en cierta medida, los medios somos todos.

Aceptando esta idea de la  no unidad de los que llamamos Medios de Comunicación, ni siquiera uno, ni siquiera decimos la televisión no constituye bajo ninguna perspectiva una unidad, inmersos entonces en un sistema, las influencias entre los diversos actores son recíprocas. Doy por laudados ciertos temas que han sido investigados sistemáticamente en relación  a la influencia de los medios, pero hay cosas que ya han sido estudiadas hace mucho tiempo, particularmente en temas de decisiones políticas, etc. Tomo la frase de un sociólogo que dice: “mientras la gente creía o cree que el cine o la televisión influyen sobre sus hijos, que si la programación es mala también lo serán sus hijos”, muchos estudios revelan que esto es un disparate. Podemos resultar influenciados por el cine para bien o para mal, pero si lo somos, el cómo lo somos es mucho más complicado de lo que a primera vista parece y posiblemente hasta es contra intuitivo.

Lo cierto es que todavía tiene mucho vigor la idea de la fuerza imnótica, ese fondo mitómano que implica concebir a los medios como una influencia extremadamente fuerte sobre las conductas de los seres humanos. Esencialmente la idea es que la acción de los medios se ejerce en una cadena en la cual los hábitos, las tradiciones, los intereses las relaciones personales, interfieren en una trama extremadamente compleja.

Siempre pongo algunos ejemplos muy sencillos y que en el fondo la contratación empírica la puede hacer uno mismo, cuando se habla de la influencia de la publicidad sobre las conductas de  la gente, yo digo, ¿qué influencia? y ¿en que circunstancias?

Cualquiera de nosotros podemos ser influidos por la publicidad para comprar el jabón que “usaban nueve de cada diez estrellas de Hollywood”.  Un jabón es barato, podemos correr el riesgo, ahora si ese jabón se deshace cuando lo ponemos en la ducha, no sirve y además tiene un perfume que no nos convence, no lo compramos más y en definitiva la relación de riesgo que hemos tomado frente a la influencia de los medios es baja. Cuando compramos un auto, la influencia de la publicidad es otra, en última instancia nos va a decir que es “el auto de la fortaleza”, “de la familia”, que nos permite volar por el mundo y todo lo demás, pero una vez que nos enteremos que existe este auto, vamos a ver si nos alcanza la plata, si algún amigo tiene ese auto, por eso decía como interfieren los hábitos, las tradiciones, los intereses y las relaciones personales, vamos a preguntar si hay un mecánico de confianza que lo pueda atender, que no nos cobre mucho, si los repuestos son caros, etc, etc. De modo que quedó muy lejos el mismo tipo de aviso que ejerce influencia para comprar un jabón respecto a la posible influencia que ejerza para comprar un auto, y así sucesivamente, podemos poner una miríada de ejemplos para ver como la acción de la comunicación social está situada en una trama compleja, por eso cuando dije hoy, los medios somos todos, en definitiva nos reflejan muchas cosas e interfieren y se interrelacionan de manera extremadamente compleja.  De hecho muchos conocen la novela “Desde el jardín”, justamente el personaje de la novela es un personaje de ficción por un lado y a su vez absolutamente atípico, absolutamente no común, no convencional, justamente la gracia de la novela es esa que alguien cree que el mundo es lo que ve a través de la televisión, la gracia radica ahí. 

Esto no quiere decir, que los medios no existen, sino que esencialmente son insumos, parte de una realidad que también son capaces de favorecer actitudes, contribuir a la legitimación simbólica de ciertos valores sociales, etc., y por supuesto lo que ha existido desde el fondo de los tiempos. Los relatos, construyen la sociedad según como ésta quiere verse o quiere intuirse, o se desea, como dice un autor, la realidad de la batalla de Waterloo no son las diez horas que duró, sino también el tiempo ocupado por los historiadores o los cineastas en contarla, por los lectores y espectadores en imaginarla, etc. Muchas imágenes que nosotros tenemos del tiempo o de las culturas son estereotipos construidos por cierto modo de relatar, los argentinos de la década del 40 no vivían en casas con escaleras magníficas, teléfonos blancos, eso era del cine.

Tampoco los norteamericanos de la década del 30, del 40, del 50 vivían de acuerdo a las normas que el código Hays le imponía al cine, es decir que cuando este código decía que el tratamiento de los dormitorios debe estar gobernado por el buen gusto y la delicadeza “daba la orden” y parecería que todos los norteamericanos dormían en camas separadas, eso era lo que nos mostraba el cine de los 40, pero también eso construía realidades, manejaba estereotipos, manejaba imágenes de la sociedad, manejaba el deber ser. Como se dice: “de todas las ilusiones la más peligrosa consiste en pensar que no existe más que una sola realidad”. En ese sentido, los relatos se articulan en una trama muy compleja de relaciones, y son insumos, son partes de ese devenir y ese ser de una sociedad.

Cómo se producen estos procesos? cuál es la materia prima de los relatos? Se puede citar al momento de pensar cuales son las materias primas, al menos en cuatro grupos de saberes: los códigos, los vocabularios, sistema de sintaxis, los modos de encuadre de las películas, allí hay una herramienta donde según las decisiones que se tomen se van variando los modelos de relato. Vean ustedes la interesante interacción que se ha producido en los últimos días entre  el relato televisivo de los partidos de fútbol y lo que pasaba en la cancha, por eso había jugadores que le decían al juez, “mire el replay”, ahí hay una interacción de relato que tiene que ver además con decisiones de encuadre, etc., etc. Una segunda gran área de construcción de los relatos tiene que ver con el universo semántico general, o sea la historia, la cultura, la política de cada sociedad, está, es una materia prima que forma parte de ese “cosido” que son los relatos.

Después lo que podemos llamar el universo semántico particular, las características propias de ese relato que hace que uno lo entienda y prevea conductas y la información sobre el devenir, la economía de ese relato de cuando uno va armándolo y siguiéndolo,   cómo ese relato particular nos va haciendo también prevenir conductas. Eligiendo estas cuatro variables, las combinaciones son infinitas, entonces allí debemos pensar desde el siguiente punto, cada una de estas variables es manejada no   unívocamente , sino por una cantidad de actores sociales que comienzan a construir ese relato, por tradiciones sociales que lo comienzan a construir. Quienes esencialmente lo hacen: los profesionales a los que llaman logotécnicos, es decir un conjunto de profesionales extremadamente complejo, sofisticado, y ahí tenemos la primera visión de esa complejidad de los medios de comunicación que están especializados en manejar lenguajes, en sus distintas claves. Los logotécnicos son quienes narran en última instancia, quienes saben o no saben, quienes tienen dominio más perfecto, más imperfecto, que tienen acumulaciones culturales, que tienen sistemas semánticos específicos, allí hay un primer núcleo constructor de relatos, quienes trabajan los medios, los logotécnicos. 

A su vez esos logotécnicos tienen coerciones, nadie puede escribir, filmar de cualquier manera, están sometido a un conjunto de coacciones, de tiempo, políticas económicas, sociales. Uno no puede hacer una película con 50 millones de dólares en el Uruguay, tiene que arreglárselas, esas son coerciones narrativas.  Los grandes narradores saben utilizar esas coerciones a su favor. También entonces las coerciones forman parte del sistema del relato. Hay muchos estudios sobre influencia positiva que han ejercido las dictaduras en el uso de la metáfora. Todo ese sistema forma parte de las estructuras, por supuesto las condiciones ideológicas, morales resultantes ya más de la interiorización de las coerciones institucionales y un conjunto de coerciones que tienen que ver con lo que la historia llama lo verosímil muchas veces algo no se dice no porque no haya plata o esté prohibido sino sencillamente porque la tradición narrativa en la que alguien está inserto, no lo habilitó. En ese sentido es muy interesante plantear ciertas líneas posibles de investigación. Por ejemplo es claro que la aparición del adolescente en su complejidad en el cine es un fenómeno relativamente tardío, el modelo del adolescente clásico del cine de Holywood es el ingenuo, un poco tonto hasta que aparece James Dean y les complica la existencia. Aparece a principio de los años 50, refleja un modelo narrativo que hasta ese momento el cine no había incluido. En ese sentido hay un punto bien interesante: uno de los materiales más interesante para orientarnos sobre la evolución de la sociedad y en particular de las familias lo constituyen  las comedias de situaciones o las llamadas “Series”. Si observamos esas series estructuradas en 26 minutos en veinti tantos capítulos anuales podemos encontrar en las últimas décadas un conjunto de ejemplos ricos para poder observar el devenir de la sociedad occidental. Las series de televisión : Los Simpson, Bill Cosby, etc constituyen un elemento fundamental en el sistema de medios y es interesante para estudiar  el tema familiar porque la televisión no es transgresora y sigue siendo un fenómeno familiar. Es más difícil encontrar eses tipo de análisis en el cine , en el teatro y en la literatura, en cambio la televisión y ese formato de televisión sigue teniendo una continuidad que refleja los modelos políticamente correctos.

Cada año en los Estados Unidos y por  lo tanto aquí, se estrenan  20 o 22 series, la producción de series es estacional, de junio a setiembre las grandes cadenas reciben unas 7500 ideas  presentadas por un conjunto de unos 200 libretistas afiliados, proveedores. De esas se seleccionan unas 500 sinopsis y luego se encomiendan 150 textos. Entre noviembre y enero cada texto es corregido por el guionista según pedidos que hacen los medios. A fines de enero se ordenan unos 70 capítulos , pilotos y estos comienzan a ser objeto de minuciosos análisis e investigaciones, sondaje de los personajes, todas la baterías que se conocen de investigaciones de mercado para llegar a esas 20 o 22 series que se estrenan en marzo de cada temporada. En ese proceso hubo una decantación de valores sociales, de tipos de personajes, de conductas que es conveniente mostrar porque el público las puede aceptar, etc.

Esta idea está bastante lejos de la sensación de una suerte de comité que decide sobre vida y costumbre de la gente, es un proceso comercial, de  sondaje, de modos de vida, de costumbres muy fuerte. 

Si  les digo nombres de distintas Series podemos observar la enorme influencia social que han tenido, influencia en el sentido de retrato de costumbres y de haber seguido procesos que el mundo occidental ha vivido en los últimos 50 años.

La serial inventora Yo quiero a Lucy porque inventaron además el modo de realizarlos. Son en “falso vivo”, parece haber gente, risas, etc. Inventaron el género, el modelo. Lo interesante es si uno analiza la historia de fenómenos como Yo quiero   a Lucy radica en que hay un paralelo en la evolución de la familia norteamericana en los años 50, del proceso de post guerra la gente de Yo quiero a Lucy iba viviendo los avatares que tenía esa sociedad,  hay un momento en que viajan a Europa, cuando los norteamericanos viajaban a Europa, los personajes de Yo quiero a Lucy también viajaron a Europa, hay un retrato de esa sociedad norteamericana fuertemente en el caso de Yo quiero a Lucy. 

Si observan las Series donde aparecen los padres, se puede desde allí seguir la crisis de la imagen del padre, como: “Papá lo sabe todo”, Bill Cosby después incorpora el mismo modelo con claves más críticas en el mundo negro, no conflictivo. En los últimos años se encuentra que los paradigmas de padres son fenómenos como casados con hijos o el propio Homero Simpson . Si nos tomáramos el trabajo de reconstruir ese relato vamos a tener un retrato muy fuerte de los procesos sociales pero observen ustedes seriales actuales que incorporan muchas parejas homosexuales, una mujer soltera que quiere tener hijos, etc. Otra, con gente joven, fuera de las estructuras familiares, con imágenes de estructuras familiares donde quieren que los padres vivan lejos, no quieren saber nada con los padres, etc, etc.

Los medios nos reflejan, nos guste o no nos guste, reflejan la evolución de esas sociedades porque son hechos con intenciones netamente comerciales, con intenciones de buscar en el fondo que es lo que la gente vive, siente y quiere. Son procesos complejos que valen la pena explorarlos, no en una categoría demonológica sino en una categoría de decir que nos dicen, que observaciones, que tradiciones relatan y que modelos familiares expresan y creo que son muy ricas en ese sentido.