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COMENTARIOS DE DRA. LAURA SCHWARTZMANN |
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En
primer término quería compartir esta feliz coincidencia
entre dos equipos de investigación (Grupo Interdisciplinario de
Estudios Psicosociales- GIEP- e Instituto de Estudios Sociales –IPES-)
que trabajan realmente aspectos complementarios de la temática de familia
y pobreza y que a raíz de este encuentro se plantean la posibilidad de
trabajar juntos en una serie de temas.. Con el grupo de trabajo
del GIEP, aportamos también otra
visión que de alguna manera es también complementaria.. Trabajamos en el
ámbito de la salud desde la
Facultad de la Medicina y evidentemente además de la investigación y de
los aspectos teóricos, tenemos un peso muy fuerte de los aspectos prácticos,
de estar en el terreno y de tratar de entender las complejidades
pero al mismo tiempo
cierta prevención de caer en
el “nihilismo terapéutico”. De alguna manera la historia de la
medicina, es de ensayo y
error, aproximándonos en
cada momento a la mejor
alternativa posible de acuerdo a la evidencia existente, aunque luego haya
que descartarla y sustituirla por otra. El
tema que estamos tratando es sumamente complejo y es muy importante, como
ya se ha
señalado, no
confundir indicadores con causas. Hemos
repetido también que a los datos
estadísticos , dependiendo
de la interpretación, uno los puede hacer decir lo que quiera..
Por lo tanto, es fundamental tener muy clara esa diferencia, entre
algo que es un indicador y algo que nos está hablando realmente de los
mecanismos causales de un fenómeno. Es claro que entendemos por
ejemplo que en el trabajo “Panorama social de la infancia y la familia
en Uruguay” cuando se habla de la relación entre las uniones
consensuales y los malos resultados en los niños, se está hablando de
una asociación que posiblemente es un indicador
detrás del cual haya que buscar cuáles son los factores causales
involucrados. Sin duda es un indicador fuerte y los indicadores tienen esa
ventaja, nos permiten captar
de alguna manera algo está
pasando. En primer lugar, por
supuesto, estamos ante la presencia de fenómenos multicausales y que
efectivamente son secuenciales y simultáneos. Se ha hablado mucho de la
importancia del concepto de resiliencia, es decir la capacidad de
determinados individuos de no “quebrarse” a pesar de múltiples
circunstancias adversas, y del interés de promover resiliencia en las
intervenciones. Pero también es un concepto con el que hay que tener
cuidado.Es más, hay un interesante trabajo del año 1998 de A. Sameroff
que plantea justamente el tema de la relación de la resiliencia y los factores
de riesgo insistiendo en que no
hay resiliencia por encima
dedeterminados umbrales y que además la resiliencia no es algo que se
adquiere de una vez y para siempre. No basta con plantear que si nos
ocupamos de los primeros años de los niños, si logramos darles una
infancia feliz, eso bastará
para asegurarles que van a ser adolescentes felices y sin problemas
y mucho menos adultos felices. Las cosas que van pasando a lo largo del
tiempo y el número de factores a los que alguien está expuesto hacen
la diferencia y de hecho el estudio mencionado, que sigue una
cohorte de niños, desde el
momento del nacimiento hasta los dieciocho años, hace un análisis muy
interesante donde toma un
grupo de niños de 4 o años dividiéndolos de acuerdo a su
ambiente social de alto o bajo riesgo y a sus s competencias
( que se utilizan para
definir la resiliencia) de acuerdo a que tuviesen alta o baja competencia.
A los 18 años, vuelven a estudiar los mismos niños y encuentran que los
niños con competencias altas pero que habían permanecido en ambientes de
alto riesgo estaban peor que aquellos niños con competencias baja que vivían
en ambientes de bajo riesgo. El estudio
del GIEP ha sido bastante pionero en
esta discusión dado que ya entonces (1996) señalamos la
necesidad de manejar con precaución el concepto de resilience , en tanto
puede alentar el mito de la invulnerabilidad (Cuidando el potencial del
futuro, pp. 31).. Quiero señalar además la importancia
del trabajo que se logró hacer en ese momento, por un lado
por el estricto diseño
metodológico y la calidad de
los datos pero de modo fundamental lo que permitió avanzar desde el punto de vista de hipótesis
y de comprobaciones el hecho
de ser un equipo
multidisciplinario y el hecho
de que cuando se estaba pensando en los problemas teníamos conjuntamente
visiones desde la psiquiatría, desde la medicina, desde la
psicomotricidad, desde la pedagogía, desde la psicología, desde la
sociología. Y como,
desde el comienzo, fue claro que estos problemas complejos no se
definían en términos de una lógica disyuntiva, esto o esto, sino
que los factores son múltiples y hay que pensarlos en términos de
esto y esto y esto, tanto que es clásico ya (y fue objeto
del primer trabajo de nuestro grupo)
ver lo que se esconde
cuando se analiza un factor aislado: La depresión en nuestro trabajo
se estudió en el grupo de sectores de pobreza y en un grupo de
sectores medio; el porcentaje de depresión era prácticamente igual, la
diferencia era el efecto sobre los niños, o sea este factor aislado, la
depresión, en sectores medios o altos donde había otra serie de factores que de
alguna manera podían compensar, era depresión igual para esa mamá y la
sufría igual la mamá que estaba triste
pero el efecto sobre el niño no aparecía, por lo menos en cuanto
al desarrollo psicomotor, que
es lo que en ese momento se evaluaba, Es
evidente que los trastornos cognitivos se ven más en situaciones de
pobreza y que a iguales situaciones desde lo familiar (y acá está todo
lo otro que traspasa lo micro
y depende de lo macro),
en sectores medios aparecen
más trastornos emocionales pero menos trastornos cognitivos. Es decir que
el tipo de manifestaciones y a su vez el hecho de que aparezcan o no
determinados resultados depende de una constelación de factores por lo
que, obviamente, es prácticamente imposible llegar a toda la
cadena causal. Lo que planteaba el Soc. Rafael Bayce también es real, el
famoso tema de que la disminución de la mortalidad, de alguna manera trae
otros nuevos problemas.. De hecho nosotros hace muchos años ya nos
familiarizamos con el trabajo de Robert Myer
que justamente parte de ahí, se llama “Los doce que
sobreviven”, y entonces empieza a ver
la situación de esos niños que antes se morían y que ahora no se
mueren pero preguntándose,
en qué condiciones sobreviven los que sobreviven?. Lo
anterior, de alguna manera, nos
lleva a ver el tema de los factores de riesgo actuando simultáneamente a
lo largo de la vida y en una interconexión que no da respiro. Se puede
ser resiliente en determinadas condiciones pero como decía Ana Cerutti:
se puede ser resiliente aun a un alto precio, pero
no podemos apostar a la resiliencia para excusarnos de actuar en el
plano de los factores ambientales, que además por las características
del cerebro humano que
continúa su desarrollo después
del nacimiento y en interacción constante con el medio, provoca
que aún los elementos genéticos para bien o para mal,
puedan ser modificados después por una serie de interacciones
ambientales.
Es
por tanto inexcusable ACTUAR y para ello es importante tener un esquema
conceptual que pretenda dar cuenta de una parte de los fenómenos, al
menos parcialmente, y a partir del cual uno intenta diseñar una
intervención. Después necesariamente tiene que evaluar para ver los
resultados. En
definitiva, se trata de hacer, como hemos hecho tantas cosas, por ensayo y
error, pero no por ensayo y error a los bandazos
sino tomando los datos de nuestra realidad
e intentando a partir de ahí
influir aun cuando sea parcialmente. De todas maneras los trabajos
que evalúanpolíticas sociales plantean algunas cosas bastante claras:
Para problemas multicausales tiene que haber soluciones o intervenciones
multifocales.,No basta con una intervención desde un sector solo,
y lo otro es que como estamos planteando, éstas son situaciones
que pueden prolongarse a lo largo de la vida
exigiendo respuestas longitudinales, de largo impacto, adecuadas a
las características del problema. Nuestra responsabilidad social y técnica
no acaba con una intervención aislada.
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