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Comentarios de la Dra. Natalia Trenchi |
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Mi tarea hoy era comentar las ponencias de Luciano y de Hilia que en realidad soy incapaz de hacerlo, ya tuvimos una reunión el otro día y hoy escucharlos en sus presentaciones, uno queda con la cabeza llena de ideas aprendiendo a ver el mismo fenómeno desde otras ópticas. Creo que fueron dos presentaciones riquísimas, desde lugares bien diferentes y creo que este es un tema que uno lo puede ver de tantos lugares. Así que lo que voy a hacer son algunas reflexiones desde mi enfoque, que es la salud mental de los niños y vemos, que si podemos encontrar alguna hilación con lo que han dicho los compañeros. Para comenzar voy hablar de algunos efectos negativos relacionados con el abuso de la televisión, resalto el “algunos”, resalto el “efectos negativos” y resalto el “abuso”, no son los únicos, efectos negativos no es lo único que producen los medios y tampoco es el uso de los medios sino el abuso de los medios lo que suele producir los efectos negativos y vamos a ver solo algunos que tienen que ver fundamentalmente con tres aspectos diferentes: con el contenido de lo que transmiten, con la naturaleza de ellos mismos, y con lo que impide. Vamos a empezar por analizar entonces lo que sucede a través de lo que los medios y fundamentalmente la televisión transmite como contenido, y en este sentido en lo que hay más investigación seguramente reflejando la mayor preocupación es con lo que tiene que ver con el comportamiento agresivo; que es lo que pasa entre el comportamiento agresivo y la violencia televisada, de hecho todas las investigaciones han podido demostrar que hay un aumento de comportamiento agresivo que se puede relacionar con el consumo de determinado tipo de violencia televisada. Este aumento, este incremento en el comportamiento agresivo que no ha podido probarse que sea duradero, sino que es por lo menos mediato a la observación de la violencia televisada, es mucho más notable en los más vulnerables. ¿Quienes son los más vulnerables?, por ejemplo los más inmaduros cognitivamente, es decir, primero los niños, y dentro del grupo de los niños, los más chiquitos, los preescolares, que son los que todavía no han desarrollado suficientes filtros cognitivos como para poder tomar perspectivas de lo que ven y protegerse de información e imágenes que los inundan masivamente. Otro grupo de vulnerables son justamente los niños que tienen problemas con su agresividad, o con el control de los impulsos, entonces en ellos que ya tienen algún tipo de problema en ese sentido, este incremento del comportamiento agresivo es más notable. Fíjense que mecanismo perverso, los niños más agresivos seguramente son los que les piden a los padres y consiguen ver más violencia y jugar con juguetes más agresivos y son justamente en los que se ve el mayor impacto negativo de este consumo. Este aumento del
comportamiento agresivo se da fundamentalmente a través de dos fenómenos,
uno que es el aprendizaje de comportamientos y actitudes violentos a través
de lo que se ve, se incorpora al reperturio comportamental
del niño conductas que antes no tenía o que tenía en mucho menor
grado. Esto se ve fundamentalmente relacionado con un tipo de violencia
que me preocupa especialmente, que es la violencia que viene disfrazada o
aderezada con humor. Donde además muchas veces los perpetradores son
figuras atractivas, el tipo de situación en el cual a través de la
diversión, a través de la risa, a través aparentemente de algo muy
divertido, se transmiten mensajes de gran violencia y los niños
incorporan comportamientos violentos específicos. Otro fenómeno
importante a través del cual aumenta el comportamiento agresivo de los niños
después de abusar de violencia televisada, es a través de algo que se
llama desensibilización y que es un fenómeno que quienes hacemos
psicoterapia utilizamos sistemáticamente, por ejemplo para el tratamiento
de las fobias, que consiste en aprovechar algo que se da naturalmente que
se llama “inhibición recíproca” que es que cuando uno se enfrenta a
un objeto fobígeno es decir que le produce una reacción de ansiedad
intolerable y al mismo tiempo lo asocia a alguna situación que le baja la
ansiedad, la exposición repetida a lo que produce miedo y lo que
tranquiliza hace que lo que producía el miedo empiece a dejar de
producirlo, esto es algo que uno utiliza en psicoterapia pero que está
sacado de la observación y de lo que todo padre que ha tenido un niño,
por ejemplo, con miedo al
agua, lo que ha hecho ha sido
acercarlo despacito, apoyándolo, tranquilizándolo o haciendo un pocito y
jugando con el agua; lo que el padre ha hecho es una aproximación gradual
con maniobras que lo tranquilizan y finalmente logra enfrentar el objeto
temido. La desensibilización es algo que uno puede ver en los niños, en el momento actual fácilmente que se impresionan con pocas cosas y buscan muchas veces cosas cada vez más violentas para lograr la excitación que producen estas imágenes. La desensibilización se da por este tipo de violencia en toda exposición repetida asociada a estímulos ansiolíticos y tenemos otra repercusión que tiene el consumo de violencia televisada y que es la generación de trastornos de ansiedad relacionados con actos de violencia. De alguna manera cuando los niños están expuestos a medios que subrayan los episodios violentos el niño termina pensando que el mundo es mucho más peligroso y mucho más hostil de lo que realmente es y además siente que está mucho más desamparado y menos protegido de lo que probablemente esté en la realidad. En el cerebro infantil como decíamos hoy con menos filtros de los que necesitaría para poder metabilizar esa información, aparecen con mucha frecuencia trastornos de ansiedad, miedos, relacionados con determinado tipo de violencia, que parece ser la violencia más realista. Cuando los niños generan miedos es fundamentalmente cuando ven violencia real, no tanto otro tipo de violencia. Esto que estamos diciendo, no quiere decir que tengamos que hacer lo que está haciendo ese señor, porque por cierto que no estamos diciendo que la situación de la violencia en el mundo es responsabilidad exclusiva de la televisión, estamos enfocando un ingrediente y un efecto de la violencia televisada en el comportamiento agresivo y en la violencia en los niños y muchas veces, si sacáramos la conclusión: la televisión es la causante de la violencia, estamos obturando la posibilidad de cambiar los mecanismos que realmente están en la génesis de la violencia. Vamos a ver ahora entonces, efectos que tienen que ver no tanto con el contenido de lo que se ve en la televisión, sino la naturaleza de esta transmisión tal peculiar de mensajes. Vamos a partir de una premisa que ya hace bastante tiempo que sabemos que el desarrollo del cerebro está afectado por la experiencia y cada día nos enteramos de nuevas investigaciones que nos hablan de cómo el cerebro cambia en estructura, cambia en neuroquímica de acuerdo a experiencias que ese individuo está teniendo, desde la experiencia de una apego seguro, por ejemplo, en las primeras etapas que produce un cerebro mucho más capacitado para enfrentar el estrés a lo largo de la vida, a otra cantidad de experiencias que actúan directamente sobre la estructura del cerebro. Si consideramos, como la Dra. Hilia Moreira mencionaba, información de la cantidad de horas que ocupa la televisión en un niño promedio en nuestra sociedad occidental, entonces podemos pensar que la televisión como experiencia está afectando el desarrollo del cerebro de nuestros niños. Uno tiende a pensar que mirando tantas horas de televisión y estando tanto tiempo expuesto a situaciones en las cuales no podrían vivir, estar en la selva, en un iglú con esquimales, o con animales exóticos que eso termina enriqueciendo grandemente a los niños, de hecho la experiencia parece demostrar que cuando se explora y se investiga en animales, un medio enriquecido de estímulos o en un medio empobrecido de estímulos, claramente se puede ver como el cerebro de los animales que están criados en un medio enriquecido es está más pesado y mejor desarrollado que los que viven en un medio empobrecido. Lo que también se ha demostrado en la investigación con animales, es que si se pone a los del medio empobrecido a mirar hacer a los del medio enriquecido, los del medio empobrecido no mejoran la calidad de su cerebro. Si extrapolamos esto, que no se ha hecho, probablemente, niños nuestros de medios empobrecidos no se enriquezcan por ver a otros en medios enriquecidos de estímulos, ya que les falta el contacto directo, la exploración, el contacto a través del cuerpo, de la piel, de los sentidos. Esto es algo que a mí como psiquiatra de niños me preocupa muchísimo, por diferentes motivos en los últimos años, estamos padeciendo de una especie de epidemia de dispersos, de déficit atencionales y todo el mundo hoy parece pensar que su hijo tiene un déficit atencional y de hecho, creo que si tuviéramos la manera de medir lo que es la capacidad de mantener la atención de un niño actual de lo que era la capacidad de prestar atención hace unas décadas, notaríamos una diferencia. Retiro la palabra niño, creo que cualquiera de nosotros, creo que esto también es algo que influye en todos nosotros. La atención es una capacidad innata, pero que depende del entrenamiento para desarrollarse y para lograr la madurez, es decir, lograr lo que es la atención selectiva, que quiere decir lograr focalizar en un estímulo central y dejar los accesorios de lado, por ejemplo, o poder mantener la atención durante lapsos prolongados o durante todo el tiempo que sea necesario, eso sería el desarrollo de una capacidad atencional normal. El déficit atencional con hiperactividad o sin hiperactividad es un trastorno de base biológica que hace que los niños no logren mantener la atención cuando el estímulo pierde la intensidad o se vuelve repetido o se encuentran con dificultades, son niños que inicialmente se concentran muy bien pero a los pocos minutos, la atención está flotante devuelta, y que además no logran diferenciar lo que es el estímulo central de los accesorios, por lo cual si están en una clase, importa lo mismo, lo que dice la maestra de lo que dice el ruido que hace el amigo, lo que pasa por afuera de la ventana. Eso es un trastorno que hay determinado porcentaje en los niños que lo tienen, que la mayor parte es de carga hereditaria, pero si hoy vamos a cualquier colegio privado de nuestra ciudad y vemos el porcentaje de niños que merecerían diagnóstico de déficit atencional, excede totalmente a lo que uno esperaría como trastorno de verdad, porque muchos de ellos, yo creo que lo que tienen es un déficit atencional por disentrenamiento, y que en esto sí los medios tienen mucho que ver, las imágenes rápidamente cambiantes, donde incluso si se mantiene una imagen, la cámara cambia de ángulo para que uno no se distraiga, si a esto le sumamos los videojuegos, los videoclips, uno empieza como a entrenarse a prestar atención durante lapsos menores y distraerse si algo pierde intensidad, y uno termina en el zaping de estímulos aún en la vida real . Este es un trastorno adquirido que por cierto no tiene que ver con el verdadero déficit atencional con o sin hiperactividad que está muy extendido en todas las clases sociales y en todas las edades, creo que muchos de nosotros mismos hemos perdido también la capacidad de mantener atención durante lapsos que antes podíamos y no mejora con fármacos, lo que necesitan estos niños es entrenar la capacidad de prestar atención. Tercer medio por el cual la televisión produce efectos negativos en los niños: lo que impide, porque impide contacto con la familia, impide contacto entre pares, impide juegos reflexivos que consuman tiempo, impide la exploración de objetos, impide juegos que ayudan a simbolizar, a fantasear, a imaginar, a cumplir diferentes roles. Un sociólogo que recibió el premio novel hace unos años, sintetiza claramente esto que estábamos tratando de decir, termina diciendo: prender el televisor puede apagar el proceso que transforma a los niños en personas. Cual es la respuesta a esto, creo ahí está lo importante, el poder usar inteligentemente los medios, yo estoy en televisión, puedo vivir del lado de adentro lo útil que resulta, lo democrática que es la televisión, como tanta gente puede acceder a conocimientos e información que de otra manera nunca lograría acceder, y realmente creo que es un arma valiosísima, lo que tenemos que hacer es aprender a usarla saludablemente y una vez más aprender a utilizar el cerebro, generar nuestros propios criterios y a tener una actitud de insumición frente a poderes que dice Luciano, me sentí muy representada, porque yo soy de las que suelo pensar que los medios es una mano negra unida que a veces hace las cosas de una manera muy “armada”. Muchas gracias.
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