CIERRE DEL SEGUNDO MÓDULO DEL DIRECTOR GENERAL DEL IIN
LIC.
ALEJANDRO BONASSO

 

...y para terminar:  agradecerles a los conferencistas y a los comentaristas. Hemos vivido una magnífica jornada de trabajo gracias a sus aportes.

Como dueño de casa agradecer también la presencia de todos, ya que son ustedes como participantes los que hacen que el Instituto sea un verdadero lugar de encuentro para quienes trabajan por la infancia.

A modo de resumen final me gustaría intentar unir el  contenido de los dos módulos ya desarrollados. En el primero se hizo expreso el volver a  poner a la Familia como algo sobre lo que valía le pena  reflexionar una vez más, sin olvidar que desde hace muchos años se viene insistiendo sobre su importancia, y se vienen intentando diversas aproximaciones al tema.

Pero junto a la “F” de Familia hemos creído relevante destacar la “P” de persona. La familia está compuesta de personas. Y hablar de personas es hablar de individualidades y de historias que no se repiten. Por ello cuando hablamos incluso de igualdad de oportunidades, no debemos olvidar que se trata de algo relativo. No se trata de una concepción niveladora. El colectivo social debe construir resiliencia respetando las diferencias y sin querer ocultarse que determinadas opciones pueden tener como resultado que halla quienes se distancien hacia delante, mientras otros se rezagan. No se propone un espejismo, sino una búsqueda científica para el diseño de políticas que por tener en cuenta la dimensión “familia”, y sin desconocer las particularidades del ser humano, logre construir una convivencia sin exclusiones violatorias de los derechos fundamentales de las personas. Es a esto a lo que llamamos un “enfoque de derechos”, teniendo en cuenta que cuando hablamos de familia y de persona, estamos también pensando en  “niño” sujeto de derechos. Y que siempre que se habla de derechos humanos allí deben estar incluidos los derechos del niño.

La aspiración es que todos podamos ser “persona” desde que nacemos, mientras vivimos y hasta el día en que nos toca dejar este mundo. Y para ello se precisa haber tenido en nuestro entorno quienes nos hayan brindado afecto y apoyo, alguien con quien compartir un proyecto. Y es eso lo que entendemos con “necesidad de familia”, y con el valor que significa preservar la “dimensión familia” como algo necesario para una convivencia humana dignificadora y resiliente. El ser humano necesita sentirse querido y aceptado. Esa es la igualdad de oportunidades que deseamos para todos sin excepciones

Todos, incluidos quienes estamos hoy aquí, tenemos una fe antropológica: creemos en valores. Nuestra visión global o focalizada de cómo hacer para que esos valores se vuelvan efectivos, no implica recorrer primero el camino de la vida hasta el final, para recién después sacar nuestras conclusiones y hacer nuestras opciones existenciales. De niños “creímos” por lo que creían nuestros mayores. De adolescentes “creímos” en el testimonio de nuestros ídolos. Es decir que siempre iniciamos el camino creyendo en algo: en el valor del otro, para desde ahí ir haciendo nuestras opciones más personales y comprometidas. Esta mecánica antropológica determina también nuestra “fe” en el valor de la persona, en el niño como sujeto de derecho, en la familia como ámbito adecuado para crecer con la adecuada autoestima. 

Nuestras reflexiones sobre el tema familia están siendo compartidas en tiempo real por todos quienes diariamente en los países de la región, en un número cada vez más significativo, están accediendo a nuestra página web. Este Seminario sobre familia tiene, pues, algo de laboratorio. Desde Uruguay hacemos un ejercicio que apunta a enriquecer a todos los países del sistema interamericano, compartiendo con ellos la firme convicción -que estas sesiones confirman técnicamente- de que solo un niño respetado en sus derechos será  un adulto respetado y respetuoso de los mismos el día de mañana.

Nos vemos el viernes 28 de junio. Muchas Gracias.