Aportes para la reflexión


TERCER MODULO:  LA FAMILIA CONTEMPORANEA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación  son importantes:

  • atraviesan a la famila

  • actúan como agentes educativos

  • tienen un efecto antropogenético

  • han producido  una metamorfosis  en la naturaleza humana. Giovanni Sartori  dice que el “ homo sapiens”  es fruto de las estructuras simbólicas que derivan del lenguaje, éste  está siendo sustituido por el “homo videns” para el cual la experiencia audiovisual es el principal agente de construcción subjetiva.              Los medios influyen por lo tanto,  muy significativamente en la construcción de la Infancia.

Hoy, cuando pensamos en los procesos de desarrollo y maduración,  vemos emerger al niño del “tejido de múltiples hilos”. Un primer grupo lo constituiría el aporte primario de los “hilos” del llamado espacio endógeno : sus familias de origen, su familia nuclear, sus espacios primarios de pertenencia. Un segundo grupo, lo constituiría el aporte cada vez más temprano y significativo del llamado espacio exógeno.  Dentro de esta categoría, sabemos que el flujo mediático se impone cada vez más tempranamente y con más fuerza. Todos conocemos la realidad de bebés que miran atentamente el televisor antes de aprender a hablar. Por esto se ha dicho que los medios constituyen un “aula fuera del aula”.

 De una investigación realizada por el Dr. Juan Ponce en Barcelona (1994) se concluye que un niño en España, en un año, ve un promedio diario de tres o cuatro horas de televisión. Un 75% ve la televisión sin la presencia de adultos, queda además expuesto al embate de 10.000 spots publicitarios que lo convocan como consumidor.                                                                                            Evidentemente, se requiere un procesamiento reflexivo de estas experiencias. El Dr. Ricardo Bernardi en sus comentarios formulados dentro del primer módulo de nuestro Seminario mencionó este aspecto vinculándolo con el derecho del niño a ser amparado.

 

¿Cómo dar significado al alud de mensajes que llegan de los medios?. La elaboración reflexiva es una tarea a ser aprendida en el seno del vínculo con un adulto significativo que se ofrezca aportando continencia y  consistencia. El procesamiento pensante dotaría de sentido a estas vivencias, “las envolvería” de la misma forma que la piel envuelve al cuerpo. El pensar permite semantizar experiencias, reconstruirlas aportándoles significación y  posibilidad de categorización.

De modo que no será pensable la promoción de Salud Mental, como intervención que promueva la resiliencia sin atender los aspectos educativos involucrados con los medios de comunicación.

En el texto del Preámbulo de la Convención de los Derechos del Niño se menciona:

“ El niño debe ser educado en el espíritu de los ideales proclamados en la Carta de las Naciones Unidas, en particular, el espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad. Los Estados partes reconocen la importante función que desempeñan los medios de comunicación y velarán para que el niño tenga acceso a la información que tenga por finalidad promover su bienestar y su salud física y mental.                  Promoverán -  además- “... la elaboración de directrices apropiadas para proteger al niño contra toda información y material perjudicial para su bienestar”.  

Continuando con nuestras reflexiones señalaremos que muchos autores contemporáneos han  coincidido en alertar sobre los efectos negativos de los medios, especialmente en quienes están procesando la construcción de su subjetividad.  Se habla de “la pérdida del pensamiento”, de la “caída en la banalidad”,  del “vacío mental” producto de:

-  El exceso

-  La fragmentación 

-  La fugacidad

-  La miniaturización

Ha sido afirmado por múltiples pensadores, desde diferentes disciplinas, que los medios han inaugurado una nueva “lógica de existir” a modo del zapping, del video clip, regida por la velocidad, el culto a lo esfímero, la banalización de lo trascendente, la entronización de la pasión (afectos masivos) en detrimento de la racionalidad. Se ha dicho también,  que se favorece la frivolidad  y el escepticismo, la estética del parpadeo, la ética hedonista y permisiva, la bulimia de información insustancial.       

Se ha vinculado la denominada crisis de la familia actual con una crisis en los medios, afirmándose que:

- La preocupación por el  rating los hace disfuncionar, el cómo suplanta al qué  en la competencia por los “ganchos” de audiencia.

- Se visualiza un afán de entablar polémica como parte del entretenimiento

- Se percibe la inclusión de lo “morboso” y la invasión de la intimidad de los que padecen dolor y son expuestos como parte del show.

- Se ha denunciado también que incurren en la manipulación del colectivo a través de la propuesta de estereotipos no matizados, de groseros esquemas ideológicos (los teleteatros son un buen ejemplo, también  los reality show )

- Se ha comprobado la creación de rumores y el aprovechamiento de la ambigüedad para generar malentendidos.

No obstante, sería un esfuerzo sin sentido oponerse a los medios, demonizarlos, acusarlos, lo importante es intervenir a través de ellos, capitalizando su fuerza, al servicio de la promoción de Salud. Sabemos que necesitamos sobreponernos a lo sombrío de los pronósticos que nos rodean, a la  llamada “lógica de la desesperanza”.                                                                                                      Hemos de construir, como UTOPIA, una expectativa esperanzada, apoyada en narrativas grupales con significados dignificadores.

Para esta tarea la potencialidad de los medios es enorme.

-  Se requieren reforzar las redes sociales para resistir en sentimiento e incertidumbre. Es necesario también retroalimentar en lo indivudual y en lo colectivo la fe en la acción comunitaria, la convocatoria a lo individual de ubicarse en un lugar participativo.

-  Se necesita promover la presencia comunitaria comprometida, a hacer visibles las redes invisibles de amparo, la multiplicación de Ongs como respuesta espontánea y solidaria desde el tejido social.

-  Vivimos un proceso de individualización de los riesgos sociales a partir del repliegue del Estado en sus funciones asistenciales.

-  Se requieren estrategias colectivas programáticas para resistir el efecto de los sentimientos de incertidumbre y perplejidad.  Será necesario capitalizar el dolor como oportunidad de volver más densa la trama social.

-  Hemos de dar un sentido a la adversidad, deconstruir el modelo de déficit y promover el construccionismo social.

En suma podríamos afirmar que los medios podrían operar como una fortaleza invalorable en la tarea colectiva de favorecer el derecho a construirse resiliente como Derecho Humano. Esta conceptualización se acercaría a la propuesta del Sociólogo Ruben Katzman  en el Segundo Módulo: la habilitación de las posibilidades compensatorias de la familia no biológica, llámese comunidad educativa, comunidad de vecinos u otra. Estaríamos así ampliando el concepto de FAMILIA, confiriéndole una dimensión simbolizable.