Aportes para la reflexión

Sexto Módulo


Este módulo nos congrega a reflexionar sobre la familia en su función de promoción y sostén a los procesos iniciales de aprendizaje formal. 

Contamos  con los aportes de una investigación interdisciplinaria que se hizo efectivo a partir de un acuerdo entre la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y varias instituciones de formación universitaria (psicología – psicomotricidad – servicio social – fonoaudiología) que aportaron la colaboración de docentes y estudiantes. 

Se partió de la premisa metodológica de un imprescindible abordaje multidisciplinario para proponer, experimentar  y evaluar estrategias de intervención procurando efectos transformacionales respecto al elevado número de fracasos escolares. 

La investigación se centró en un núcleo escolar al que concurren niños en situación de precariedad y riesgo social. 

Se intentó en todo momento sostener un rítmico proceso de reflexión – acción - reflexión  que ofrece la garantía de un óptimo diálogo entre logos y praxis. 

Se trabajó con niños que estuvieran cursando primer y segundo año de primaria a fin de abordar tempranamente situaciones de riesgo que con el paso del tiempo podrían convertirse en daño.

Una vez más, como en otros procesos de investigación a cuyas conclusiones nos hemos referido en el curso de este seminario, la familia fue ganando protagonismo en su función de contexto de respaldo imprescindible para que sus niños construyan procesos de conocimiento. 

La familia, a través de su estructura, su entramado ético, sus expectativas, sus modos de vinculación, sus grados de cohesión, aportará la materia prima básica para el balance entre fortalezas y debilidades  que se jugará en la historia escolar de cada niño.  

La familia, legando la matriz vincular más temprana, significando el lugar del otro con la mayor o menor apertura a recibir de él. Una vez más, la familia como punto de partida y como espacio privilegiado de intervención. La familia estará necesitada de amparo para cumplir con su función esencial de proteger a sus integrantes más jóvenes. 

La preocupación de los docentes suele coincidir en señalar el escaso acercamiento que tienen  las familias de riesgo a la escuela, la aparente falta de interés en el acompañamiento del proceso de aprendizaje de los niños. 

Por otro lado, hemos de considerar también las constantes cotidianas de los menores procedentes de estos grupos familiares que en su gran mayoría pasan a engrosar las filas de aprendientes disfuncionantes o “fracasados” a pesar del capital intelectual potencialmente normal.

 La paradojal oscilación entre sus aspectos seudo adultos ya que asumen responsabilidades tempranas en el cuidado de sí mismo, de hermanos menores,  se ocupan de tareas domésticas, algunos trabajan, suelen dormir muy poco. Y, por otro lado sus aspectos infantiles, frágiles y vulnerables que hablan de aferramientos a etapas de extrema dependencia: …” mírame, dame, acordate y tráeme”…. 

Una vez más, la oportunidad y la esperanza del encuentro con otro que se ofrezca para construir un vínculo que pueda implicar algún cambio en la historia transgeneracional de fracaso y exclusión. 

Otro capaz de operar horizontalmente, no desde la verticalidad del supuesto saber. 

Otro que apuntale la experiencia de dignidad que genera y da sentido al deseo de cuidar de sí mismo, al alimentarse de la cultura como un objetivo personal y no como un sometimiento más.