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Cierre a cargo del Ph. Ariel Gustavo Forselledo |
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En
primer lugar felicitar
nuevamente a los conferencistas por sus brillantes exposiciones y, en
particular, a esta investigación tan interesante y hacer un comentario no
reiterativo sobre lo que ya se ha analizado y profundizado en la mesa de manera
tan importante. Mi intención, tal vez, es hacer una reflexión desde otra
perspectiva. En
el escenario de las exposiciones y comentarios se plantearon la situación de
los niños, la conceptualización de los niños y las niñas, su interrelación
con la familia, su interrelación con el sistema educativo, el educador en
particular, esa necesidad de interacción, de estar con el otro, la situación
del contexto en el que viven estos niños y estas niñas y estas familias y
estos educadores y como se procesa todos estos problemas o trastornos en el
aprendizaje y en el desarrollo. La reflexión
apunta a que cuando nosotros hablamos
de todas las carencias o las necesidades que están insatisfechas estamos
hablando de las oportunidades que no se les brinda a los niños y niñas o,
dicho de otra manera, de los derechos que se les están violando. Pero quien
viola los derechos no son las niñas y los niños, sino que son quienes están
al cuidado de ellos y del propio
entorno que hace a la sociedad en su conjunto. Con esto queremos decir
que cuando pensamos en respuestas resultantes de investigaciones participativas,
como las que se hemos escuchado y que han resultando tan interesantes en la
medida que permiten conocer a fondo situaciones particulares para desarrollar
respuestas también particulares a grupos de niños que están siendo violados
en sus derechos al desarrollo, a la integración a la familia, a la identidad, a
un nombre, estamos
hablando de una cantidad de falencias
que hacen a toda la superestructura que representan las políticas
sociales de infancia, adolescencia, mujer, familia, etc. De acuerdo a la
información recibida, podemos decir, que la familia también está siendo
violada en sus derechos, las mujeres están siendo violadas en sus derechos.
Entonces cuando miramos desde la perspectiva de los derechos, ¿qué es lo que
la sociedad está ofreciendo o proponiendo frente a este conjunto de
violaciones?. Hoy se hablaba de la
Convención sobre los Derechos del Niño y de otros tratados relativos a
los derechos humanos, que representan un conjunto de buenas intenciones, pero
que no se concretizan en la práctica, y ¿cómo es que se pueden concretizar en
la práctica?. Evidentemente,
que es a
través de políticas, entonces nos tendríamos que preguntar cómo se
construyen las políticas de infancia. Y éstas no pueden nunca construirse si
no están al lado de las políticas sociales de familia,
y tampoco pueden construirse si no están, hoy en día, fuertemente
ligadas a las políticas de mujer, así como también a lo que hace a las políticas
en el ámbito educativo. Todas los aspectos que se analizaron aquí nos muestran
una vez más, en un diagnóstico muy crudo, el corporativismo, la fragmentación,
la compartimentación, la carencia de respuestas a esos paradigmas que hoy en día
todos sustentamos; la necesidad de la interdisciplina, la necesidad de la
intersectorialidad, la necesidad de la descentralización, la necesidad de
trabajar con la comunidad, la necesidad del otro, la necesidad del vínculo, la
necesidad de tener espacios para pensar, la necesidad de tener espacios propios.
Esas cosas que todos de algún modo estamos conscientes de que son necesarias,
efectivamente no se cumplen, y aquí otra vez, es importante algo que se mencionó,
cuando el Estado ya no es capaz de dar respuestas, cuando el sistema se está
deteriorando, la comunidad a través de redes precarias de solidaridad trata de
compensar y subsidiar lo que el Estado no brinda, y todos somos testigos de ese
fenómeno en América Latina. Incluso hoy en la mesa se mencionaron una serie de
respuestas solidarias en red, espontáneas, improvisadas, que apuntan
precisamente a tratar de amortiguar esos procesos que están ocurriendo de esta
crisis tan importante que se está viviendo en la región.
Entonces, cuando nos planteamos las políticas, ¿cuál es la consideración que debemos pensar en estas políticas?. Primero, las políticas deben ser públicas, cuando hablamos de lo público, entonces las mismas no son políticas de gobierno, son políticas diseñadas y ejecutadas conjuntamente por las organizaciones de gobierno y la sociedad civil organizada. Las políticas deben ser un conjunto articulado de intervenciones y acciones donde se tenga en consideración al individuo como ciudadano, y esto implica al niño y a la niña, sus maestros, sus familias y sus comunidades, para que efectivamente desde la propia base que representa la comunidad, se responda adecuadamente a las necesidades específicas que los individuos y las comunidades tienen. Y de pronto las respuestas, desde dichas políticas, van a tener que pasar por todas estas condiciones de precariedad que todos conocemos, aunque efectivamente se pueden construir. Y en ese sentido el ejemplo que nos han brindado hoy las colegas y los colegas que hicieron este trabajo tan relevante en una zona carenciada, nos muestra cómo eso es posible. La debilidad reside en que las prestaciones que se brindaron en estas experiencias, desde un enfoque intersectorial e interdisciplinario, no se vieron respaldadas por una adecuada articulación con el nivel político de decisión, que organiza y coordina lo que hace educación, con lo que hace salud, con lo que hace la seguridad social, entre otros. Se observa un significativo desconocimiento y divorcio entre las intervenciones de unos y de otros. Entonces, de alguna manera es responsabilidad de nosotros, los profesionales, los que trabajamos con la niñez, la infancia y la adolescencia, la mujer, la familia, el área social, educativa, etc. el de tratar de recuperar ese nexo que, si bien existe, no funciona apropiadamente. Esta responsabilidad involucra el asumir el protagonismo como ciudadanos activos y partícipes del destino de la sociedad. Y vuelvo a la reflexión que hacía al comienzo, todo lo que no se les da a los niños para su desarrollo integral, son derechos que se les están violando, y entonces a los efectos de construir ese nuevo ciudadano, que sea capaz de ser solidario, de construir una familia, y de generar en una segunda generación a otros ciudadanos con las mismas características, se debe desarrollar un proceso que involucre los paradigmas, las recomendaciones y los comentarios que tan atinadamente hoy se brindaron en la mesa. Las muestras del conocimiento que se ha generado aquí han sido valiosísimas. En lo personal hemos aprendido mucho, de modo tal que queremos felicitarlos una vez más y esperamos que nos visiten nuevamente el mes entrante para el séptimo módulo de este ciclo de seminarios. Buenas noches y muchas gracias a todos.